DUSHI BONAIRE

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DUSHI BONAIRE

Desde el momento de la llegada a la Isla, un ambiente de tranquilidad y amabilidad se apodera del visitante, quien se sentirá en un lugar creado con el propósito de ofrecerle el tan anhelado “relax”, alejado de los congestionamientos de gente y de tránsito, de los excesos de ruido y de las preocupaciones generadas por la inseguridad personal, porque en Bonaire se puede dejar el carro abierto, con las llaves puestas y las bolsas con las compras dentro, y nada desagradable pasará.

Kralendijk, su pequeña capital, fue construida sobre un dique de piedra de coral donde aún se encuentra el Fuerte Oranje del Eilandskantoor, que data de 1837, así como la Iglesia Protestante construida 10 años después. Pero más antiguo son los dibujos de origen indigena en las piedras de “Onimá”, al noroeste de la capital bonairense, cuyo cielo constantemente es surcado por bandadas de flamingos.

Su actividad económica gira principalmente alrededor del turismo, pero aún persisten las explotaciones salineras, cuyo origen se remonta tres siglos atrás bajo los dominios de la Compañía de las Indias Occidentales. De ese tiempo todavía se conservan las cabañas de los esclavos y los obeliscos de colores que rememoran la época cuando los hombres extraían con sus manos el fruto de las salinas.

BELLEZA BAJO EL AGUA.

Bonaire ofrece a sus visitantes, además de sol, mar, naturaleza y tranquilidad, un mundo marino increíblemente bello para quienes gusten practicar Submarinismo. Las aguas cristalinas del Caribe tienen, en algunas zonas de la isla, una profundidad de hasta 30 metros.

El mayor atractivo y belleza de esta isla se encuentra bajo el agua, por eso goza de fama mundial como uno de los mejores lugares para practicar buceo. Su gente se esfuerza en cuidarla para conservarla limpia, ordenada y bonita. Para ello, en 1979 fue creado el Bonaire Marine Park, con el objeto de conservar los vulnerables arrecifes de coral y la rica fauna marina que la rodea.

A estas barreras coralinas, que permiten la vida a miles de diversos tipos de peces, se puede acceder con facilidad, pero si se prefiere un lugar más aislado para bucear, como por ejemplo alrededor de la deshabitada pequeña isla Klein Bonaire, ubicada frente a Kralendijk, un corto recorrido en bote será suficiente.

La isla es reconocida mundialmente por la riqueza de su fondo marino, que la coloca entre los primeros cinco destinos del mundo para la práctica de este deporte acuático, al igual que por ser el primer reservorio de flamencos de nuestro continente. Por eso posee algunas de las mejores escuelas profesionales de Submarinismo, que organizan cursos y excursiones tanto para principiantes como para avanzados. Los guías de buceo indican donde encontrar los mejores lugares en las costas sur y oeste, y hasta podrán conducirlo hacia los restos sumergidos de barcos que naufragaron en estas cálidas aguas.

DIVERSIÓN NO TRADICIONAL.

Los lugares de diversión “tradicional” en Bonaire son limitados. Sólo hay una discoteca, la “E Wowo” en el centro de la capital, pero tiene mucho restaurantes, algunos situados a la orilla del mar, con cocina internacional y local y ambiente musical en vivo, pero nada de ruidos estridentes. La selección de las melodías e inclusive de los instrumentos es hecha con buen gusto, a decir de los conocedores. También se puede tomar una copa en algunos de los cafés al aire libre y al mismo tiempo disfrutar de un cielo tropical preñado de estrellas.

Donde quiera que vaya encontrará agua turquesa y cristalina y siempre habrá sol, pero a pesar de ello el clima es agradable, una temperatura anual media constante de 27,5º C, y la suave brisa nunca faltará.
AL NATURAL.

Bonaire tiene diversas playas naturales, extensiones de matorrales y una abrupta costa rocosa con bahías. Hacia el sur están las tierras bajas, con salinas teñidas de rosa y verde, mientras que al norte sobresale un escarpado paisaje montañoso coronado por la belleza natural del monte Brandaris, con 241 metros de altura.

Donde mejor se puede apreciar el carácter virgen de la naturaleza es en el National Park Washington Slagbaai, que abarca 6 mil hectáreas y alberga una interesante colección de flora y fauna.

Cactus con flores, distintos tipos de espinosos matorrales y árboles como “el dividivi” son el marco de aves como el papagayo amazónico de alas amarillas, turpiales y flamingos. También pueden encontrarse burros salvajes, iguanas y cabras. En fin, todo el conjunto le dará una idea de lo que vive y crece en la “dushi” (dulce) Bonaire.

CONSULTA CON LA ALMOHADA.

Sunset Beach Hotel: Bastante sencillo pero a precios accesibles, ideal para quienes no tienen intenciones de permanecer más del tiempo exclusivamente necesario en la habitación, sino salir en busca del disfrute que ofrece la isla, sobre todo si se toma en cuenta que la playa del Sunset es considerada como la mejor de toda la isla. No puede faltar el centro de buceo, deporte acuáticos, canchas de tenis, piscina, spa, tienda y restaurante. Su oferta de alojamiento abarca 148 habitaciones.

Plaza Resort Bonaire:Cinco estrellas, con 224 habitaciones, dos restaurantes, tres bares, dos tiendas (una de ellas especializada en artículos de buceo), salas de conferencias, canchas de basketball y tenis, servicio de alquiler de Jeep y equipos para deportes acuáticos, y otros. También cuenta con una escuela de buceo certificada. Se ubica a unos cinco minutos del aeropuerto y a diez de la capital, Kralendijk. El salón de belleza y el casino se acaban de inaugurar, un mini centro comercial esta casi listo y muy pronto comenzarán a funcionar el gimnasio, una pista atlética de 500 metros, un club de niños y un restaurante.

Captains Don´s Habitat: Es un templo del buceo, equipado con un centro de instrucción PADI cinco estrellas y todas las facilidades imaginables para los amantes del deporte submarino. Las opciones para dormir incluyen cuartos sencillos y de lujo, “cottages” con cocina, living room y patio, villas con balcón privado. Por supuesto, tiene su playa privada, piscina y tienda de buceo, así como restaurante. El detalle es que el Captains Don´s privilegia la ocupación de visitantes europeos y norteamericanos, por lo que obtener una reservación es bastante reñido.

Harbour Village Beach Resort: El más lujoso. De espacios abiertos, tonos cálidos y rodeado de jardines tropicales, es un Resort muy completo y confortable, pero al mismo tiempo muy íntimo y acogedor, con apenas 64 habitaciones y suites, tres restaurantes, centro de buceo, y deportes acuáticos, cuatro canchas de tenis, bicicletas de alquiler, spa, gimnasio, piscina, modernas facilidades para convenciones, playa privada, una marina y tiendas. Se encuentra a pocos minutos del centro de la capital. Este hotel tiene también programas de buceo.

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